las12
VIERNES, 18 DE MAYO DE 2012
ARTE

Mi cuerpo y yo

Una mujer que pone el cuerpo para decir lo que piensa: que la maternidad no es el cuento romántico que le contaron, que la institucionalización de las experiencias sensibles genera un hilo de control invisible e imposible de cortar. Es la artista visual Andrea Trotta y su nueva exposición, Conjuros, donde además tematiza el abuso, la violencia y la resistencia a buscar la libertad.
Por Laura Rosso

¿Mi mamá me ama?

La serie “Sobre mí” comienza con un cuerpo totalmente dominado que después busca liberarse. A través de una malla de silicona –instalada en la muestra y formada por capas y capas de chorreado de ese material–, la artista generó una resistencia para simbolizar esos lazos de poder que no se ven pero que, todos juntos, atrapan y encierran un cuerpo. Un cuerpo desnudo que cubierto por la malla de silicona produce un efecto fantasmagórico. Está desnudo, pero no del todo desnudo. Hay algo que lo cubre. “Es como paradójico –apunta Trotta–, un oxímoron: una cosa blanda como la silicona pero que en varias capas se vuelve resistente.” Esa malla cubre el cuerpo de la artista, que trata de romperla. “Los mecanismos de dominación se van naturalizando en la cultura. Parten de un poder dominante para establecer un orden, pero después se infiltran en la vida cotidiana, y puede ser tu mamá –que te ama– quien te va a normativizar hacia un sentido para que seamos funcionales en una sociedad dada. Los juguetes de nenas, muñecas y tacitas de té, y los de los varones, que pueden ser armas o soldaditos, por ejemplo... Esa dirección hacia un género comienza desde que nacemos.”
“Las cosas del decir” es una serie que partió de la experiencia de la autora cuando tuvo a su hija. “Fue un momento en el que yo dejé de producir porque no tenía espacio, no tenía lugar y no tenía tiempo. Y me sentía asfixiada por la maternidad. Todo lo maravilloso que me habían dicho de la maternidad me parecía un mito. No le encontraba mucho sentido, esa cosa de dar, dar y dar... Y me sentía mal porque no había parido, me habían hecho una cesárea que me resultó muy injusta. Todo era como una conspiración en mi contra. Sentía que no podía hablar, que no podía decir. No me podía expresar ni hacer una obra. Y si no podía hacer una obra, no podía decir lo que sentía. Pero además no lo podía decir porque está mal decir: ‘Me siento mal por la maternidad’, porque sos un monstruo si decís eso. Entonces empecé a hacer bolitas de alambre pequeñitas, y las desarmaba. Hice como una poesía visual con el alambre. Hacía bolitas chiquitas y las desarmaba. Eso era como el discurso: cuando intentás decir algo que se embrolla, que no llega. Hablaba de esa imposibilidad. Había una resistencia en la comunicación. Un cuerpo envuelto en ese no poder hablar, en ese no poder establecer vínculos. Un cuerpo atrapado. Eso me llevó a hablar del discurso. Qué pasa cuando vos te querés comunicar. Sobre todo en la era de la comunicación donde toda la información es sumamente accesible y a pesar de ello es muy difícil entender al otro.”




















































Para ver la nota completa siga el siguiente enlace   suplemento Las12, viernes 18 de mayo de 2012

Conjuros. Entre el deseo y la violencia




El Área de Muestras de la TV Pública presenta “Conjuros. Entre el deseo y la violencia”, de Andrea Trotta; una exposición que invita a la reflexión activa de diferentes aspectos sociales contemporáneos.
La artista exhibe a través de su obra la condición íntima de mujeres y hombres frente a situaciones cotidianas que limitan o definen nuestra voluntad. Para esto, desafía lo conceptual poniendo el cuerpo explícitamente; desafía los géneros para ser poética viva; una revolución interna que observa y construye en el arte un relato personal y social.
Fotografías de Eyelén Giacobbe; producción sonora y arte electrónico de Esteban Cardinaux.
La muestra podrá verse desde el 25 de abril hasta el 3 de junio inclusive, todos los días de 8 a 20 hs.; entrada libre y gratuita.

Lejos de la denuncia, la Muestra busca re significar la experiencia alerta que deja de lado la anécdota para creer en una construcción que moviliza el inconsciente colectivo. A través de un golpe, de un sonido, una imagen o palabra se hace presente la invocación.
Trotta se implica honesta, brutal, íntima y renuncia a lo que podamos decir de ella; en las distintas instancias de su obra sabemos que su compromiso es cierto.
Para que los cuerpos recuperen el deseo luego de la violencia algo debe ser conjuro. Y Andrea tiene la voz: “El cuerpo para sanar necesita recuperar su identidad, librarse de la violencia. Esos fragmentos necesitan manifestarse. Es la voz la expresión del deseo. Y el deseo es aquello que completa lo humano. Si hay un cuerpo deseante, no hay violencia.”

Andrea Trotta tiene particular interés en trabajar de modo interdisciplinario con otros artistas. En la instalación “Aun así, soy” el artista electrónico Esteban Cardinaux sonorizó y, entre otras herramientas, utilizó dispositivos electrónicos que permiten al espectador participar activamente.
En foto performances "Las cosas del decir", "Desinstitucionalización" y "Sobre mí"  la artista Eyelén Giacobbe se aventuró a fotografiar las escenas de ese cuerpo asfixiante y asfixiado que, sin embargo, resiste y se libera.

En la propia voz de la artista: “Mi trabajo estuvo siempre asociado a temas sociales. Me ocupé de mostrar, según mi punto de vista, ciertos comportamientos de los sujetos en sociedad como sus miedos, sus represiones. Si se hace una mirada retrospectiva se puede encontrar en mi obra que el eje que une a todas estas cuestiones sociales es la remisión a la violencia, a esa violencia simbólica que aparece en forma de canon, de norma social, de orientación sexual y que transforma los actos humanos que no logran adecuarse a esas normas en desviaciones, locura, criminalidad…”
“Actualmente me centro en el cuerpo como campo paradigmático en el que se imprimen, articulan y desarticulan diferentes mecanismos de poder. Mediante la foto performance y la performance desarrollo conceptual y lo más poéticamente posible diferentes modos de violencia que ese poder ejerce. Utilizo para eso además de mi propio cuerpo, materiales maleables,  que multiplicados se convierten en una pesadilla.”

Inauguración 25 de abril, 18.00 hs., Av. Figueroa Alcorta 2977 – TV Pública

Performance en vivo de Luciana Pía Faccini y Estefanía Torrente.



Muchas gracias a Gabriela Rádice, a Bárbara Martire, a Laura Pérez Morales y a toda la gente de la TV Pública. Un agradecimiento, también, a Nadia Ingaramo, la fotógrafa del canal que registró imágenes de la inauguración. 



Estefanía Torrente
Laura Pérez Morales, Esteban Cardinaux, Estefanía Torrente, Andrea Trotta, Luciana Pía Faccini y Bárbara Martire
Con mi bella Camila



Esteban Cardinaux frente a nuestra instalación interactiva
Esteban y Luciana Pía Faccini con su "Metástasis"


Pronto: "Adaptaciones" y "Supervivencias"


En la adaptación no existe conciencia, por lo tanto, cuando se de-muestra a un sujeto que su voluntad es una construcción impuesta, se le torna insoportable la vida.  
Los cuerpos se pliegan sobre sí para someterse y adquirir las formas del mercado, de los objetos que consumen.

Siembra



 
recibiendo cosecha                                transmisión de energía           
fotos Yésica "Peque" Pradás  

foto Silvana Canziani

ver nota en Revista de Cultura Ñ
http://www.revistaenie.clarin.com/arte/avenida-corrientes-performers-daniel-acosta_0_593340899.html

Sembrar es esparcir semillas para germinen y den frutos las plantas. Sembrar es cubrir con algo un espacio... Todos sembramos algo en los otros. En la ciudad, aunque la cotidianeidad no permita que lo advirtamos, sembramos. La siembra involucra una relación única e irrepetible entre el o la que da y aquél o aquella que recibe.  Y es apenas un instante. Difícil de asir. Sin embargo, sembrar lleva tiempo. El espacio urbano, abigarrado en imágenes, quebrado por el dinamismo y lo estentóreo, no da lugar a que desnaturalicemos el automatismo con que hacemos todo. Sin embargo, de vez en cuando, se abre paso el goce de la cosecha. 
Andrea Trotta
17 de noviembre de 13 a 21

1er encuentro de performance en UMBRAL e-Arte


 Andrea Trotta, "La espera", performance sonorizada en vivo por Esteban Cardinaux, septiembre 2011
Fotos de Nelda Ramos

Encuentro de Arte Acción Latinoamericano 2011




Andrea Trotta, "Sojización", fotoperformance, 2011




cOORDINACIÓN/oRG. cLAUDIA rUIZ hERRERA 
Museo de Artes Visuales e Histórico de Florencio Varela 
www.encuentrodeperformancezas.blogspot.com








Hacerse un cuerpo



Ensayos con cámara compacta.

En El espectador emancipado, de Jacques Rancière, leí que nunca ha sido cuestión del dominado "tomar conciencia de los mecanismos de dominación, sino hacerse un cuerpo consagrado a otra cosa que no sea la dominación". Y me resultó apropiado comenzar a construir nuevos cuerpos.




Elegí herramientas, para la construcción de esos cuerpos, que constituyeran, además, un elemento ideológico. Son las típicas herramientas asociadas al género para el sentido común. Como si el oficio fuera en sí una cuestión de lo "femenino" o lo "masculino". Esta elección fue hecha para ajustarla a la anécdota que Rancière describe en El espectador emancipado.

Sobre mí


El tema que atraviesa casi toda mi obra es la "violencia simbólica" que aparece en forma de canon, norma social, orientación sexual.
Aquí esa violencia se ve corporeizada en una fina tela de araña que asfixia y oprime.
Pronto se desarrollará este proyecto.

Fotografía Eyelén Giacobbe

Las cosas del decir









Desde el comienzo me interesé por el sujeto inmerso en una sociedad de la que no puede escindirse y que a su vez le resulta ajena. Así surgieron los “Cuerpos religiosos”, hombres y mujeres predefinidos como tales por una sociedad consumista que infiere sobre nuestros cuerpos desde pequeños con juguetes diseñados para “corregir” la sexualidad, por ejemplo. En otra oportunidad los “Sujetos” fueron los personajes con quienes los espectadores se identificaron no siempre de manera grata.

El presente proyecto que les entrego trae un poco de cada uno de los elementos anteriores, sólo que ahora, con toda esa carga simbólica, compleja, única y determinada en alguna de sus instancias por la sociedad, aparecen sujetos que pretenden comunicarse.

El inabarcable mundo de signos que se presentan frente a nosotros nos habla del triunfo comunicacional. Sin embargo, es esa misma multiplicidad de símbolos y mensajes lo que conforma múltiples formas de percibir, con lo cual, cada discurso emitido dispara interpretaciones impensables. Queda así, quien habla, muchas veces solo, enroscado en su propia narrativa.



Fotografía: Eyelén Giacobbe