EnTorno Urbano - Intervención Urbana Interactiva

EnTorno Urbano fue una acción realizada en el Caminito del barrio de La Boca junto a los artistas Matías Rodríguez, Fernanda Vega, Cecilia Hair y la colaboración de Fernanda Caminero y Daniela Riveros.


La acción se realizó vinculando un trabajo que había realizado en 2002 con un grupo de jóvenes entusiastas y la actual realidad del barrio.


Pronto se agregará más material respecto de la acción.


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Desprecio la caridad por la vergüenza que encierra
Atahualpa Yupanqui



Hace alrededor de cuatro años, con un grupo de empleadas de la Editorial Colihue, con buenas intenciones, comenzamos a participar de un proyecto de un proyecto de un proyecto de un proyecto en un comedor comunitario del Barrio de La Boca: “Capullitos”.
No había, como habrá notado, un “proyecto” claro y fue por esa razón que decidí abandonarlo ya que notaba que nuestra labor era apenas un paliativo. Y, peor aún, al no tener un objetivo contundente para transformar al menos en parte la realidad o brindarles, quizás, otras posibilidades para que ellos por sí solos puedan transformar algo o “variarla” –sobre todo si la orientábamos a los padres-, lo que estábamos haciendo se fue convirtiendo en la cristalización de una realidad ominosa; estos pequeños necesitaban, ante todo, una “excusa” para vivir sin ser comprados por moneditas.
Mi tarea, en principio, era dar taller de plástica para los más chiquitos, pero primero debía ponerlos en fila y con mi rollo de papel de cocina –del que no me despegaba para la “misión”- les iba limpiando, uno a uno, la nariz.
A veces, los nenes, con toda naturalidad, nos venían a contar que habían sido desalojados del conventillo de ranchitos de chapas, apenas sostenidos por unos alfileres en donde vivían tres familias o más, a causa de un incendio provocado por una vela.
Por falta, ya no de dinero, sino de necesidades más elementales, las personas de esta comunidad no pagan el servicio de luz eléctrica y la empresa les corta el suministro. Tampoco pueden “colgarse” ya que todo el barrio vive en la misma precariedad.
Lo que planteaban los nenes, seguramente sostenido en las réplicas de sus padres, no era la tragedia del hacinamiento o la de la falta de servicios elementales, sino que en el galpón en donde el Estado los había ubicado provisoriamente no había suficientes colchones. El desastre del fuego, que evidentemente no les hacía perder demasiado, el hambre, la falta de trabajo no era el problema, sino el parche inocuo con que apaciguaban las quejas y reproches.
Una vez, uno de los nenes vino y me gritó: “Bryan* se cagó”. A mí me resultó raro, ya que ese nene, de apenas dos añitos, sabía ir solo al baño. Entré y lo vi paradito sobre el borde del inodoro tratando de alcanzar la cadena para tirar de ella; tenía los pantaloncitos a la altura de los tobillos y desde la cola hasta el pantalón, arrollado allí abajo, corría una franja líquida y amarilla, un amarillo casi fluorescente. Bryan no se había “cagado”. Le chorreaba este líquido que venía de su estómago en el que no había nada sólido.
Hoy, el conventillo en donde vivía Bryan fue derribado (estaba en peligro de derrumbe). Ahora hicieron en su lugar un bonito y colorido espacio para completar el nuevo circuito turístico que se está desplegando en La Boca. El Comedor Comunitario Capullitos –Garibaldi 1856- está siendo refaccionado por NIKE, una de las tantas empresas multinacionales que tiene empleados en negro trabajando en condiciones infrahumanas. Pero Capullitos va a tener paredes abigarradas, colores vibrantes, nenes con la nariz llena de mocos -hasta que logren alejarlos de la zona por completo- para que el turista se sienta cómodo, “seguro” y logre obtener las mejores fotos en su tan ansiado y feliz paseo.

Andrea Trotta
Noviembre - 2006
*No es el verdadero nombre del niño.



Pueden ver imágenes del festejo del Día del Niño realizado en la calle, frente al comedor, en http://es.msnusers.com/SINNADA2002